A los 30, amo las rutinas

Diana Nápoles
2 min readNov 1, 2020

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Por: Diana Leticia Nápoles.

Quiero empezar diciendo que a esta edad empecé a apreciar un poco más mi capacidad para crear rutinas. Me agrada demasiado la sensación de tener un plan para el día y, si no lo cumplo, no importa, pero al menos intenté hacer un espacio para todas las actividades que consideré esenciales en mi tablero de 24 horas.

Estos árboles se ven muy bonitos cuando empieza a atardecer y están en mi recorrido diario.

Entre más crezco, más a prisa transcurre el tiempo, entonces se va volviendo cada vez más importante aprender a priorizar y organizar a qué quiero dedicarle mi atención. Hay muchos libros por leer, series esperando, columnas varias, podcasts a los que quisiera prestarle oídos, pero una cosa o la otra.

Desde hace poco más de dos meses mi vida — más o menos armada — cambió drásticamente. De vivir en el exilio del home office, cocinando plácidamente en el descanso de hora y media que tenemos en el trabajo, pasé a abandonar mi pijama y volver a las instalaciones, pero esta vez en otra ciudad.

Frente a este acontecimiento, se hicieron necesarios un montón de cambios inimaginables. Nadie dimensiona las cosas hasta que las vive. Cambié de casa, de zapatos para trabajar, de peinado (porque no puedo llevar el cabello suelto en mis nuevas funciones); en fin, muchas cosas.

Todo ello me empujó a abandonar rutinas que me resultaban efectivas. Tuve que trazar nuevas rutas para salir a hacer ejercicio, además de armar otra guarida desde cero. Construir una versión distinta de ti es gratificante y, al mismo tiempo, agotador.

A estas alturas, puedo decir que conseguí un poco de estabilidad y el “prueba y error” poco a poco empezó a cederle espacio a pequeñas rutinas prácticas y frágiles que le están devolviendo la tranquilidad mi existencia. A donde quiera que vaya o deba llegar, estoy segura de que podría sobrevivir siguiendo mi instinto de organizar y planificar.

Soy un animal de rutinas, pero desde luego tampoco me caso con la fórmula, revuelvo y considero, modifico o rehago y vuelvo a ajustar. El proceso es como crear una figura de arcilla, algunos modelos parecerán estéticos pero no resuelven la necesidad que los hizo nacer y terminarán por ser destruidos hasta conseguir dar con alguno que realmente resulte útil.

En fin, tengo trabajo esperando por mí, pero nunca está demás ponerse a hablar para sí, en público, pero con los ojos cerrados.

Twitter: @diananapoles

*Escrito el 31 de octubre de 2020.

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Diana Nápoles
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Written by Diana Nápoles

Comunicóloga, lectora y cronista en entrenamiento

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