Carta a los Reyes Magos
Relato
Por: Diana Leticia Nápoles
Queridos Reyes Magos:
Hace tiempo que no les escribo una carta. No es que me haya olvidado del encanto de esperar su llegada, más bien hay momentos en los que me olvido de eso que algunos llaman “magia”.
Siempre imaginé que para tres Reyes Magos que visten capas pesadas como telones no habría deseos o pedidos imposibles.
Verlos escabullirse en la oscuridad es el deseo de miles de niños que ensanchan la sonrisa al ver el reloj, ansiando la hora en que la magia deje de ser una promesa y se convierta en una posibilidad: la suya.
Sus pasos cruzando el umbral han sido imaginados por todos, incluso hay quienes juran haberlos escuchado caminar de puntillas cargando su capa con una mano y abriéndose paso con la otra para no ser descubiertos en medio de la noche.
Más de una vez estuve segura de haberlos pillado al llegar y entonces comprendí que el menor descuido o ruido los haría huir de la casa; como yo no quería entorpecer sus planes prefiría solidarizarme con ustedes y guardar su secreto quedándome muy quieta y callada, pero con la certeza de que ustedes sabían que no dormía y actuando en complicidad como si lo hiciera.
Queridos Reyes, esta noche me gustaría volver a esperarlos; ya no pediré regalos, bueno sí, sólo uno: volver a tantear sus tímidos pasos en la madrugada mientras me finjo dormida y confirmar que la magia sí es posible en este mundo.
Twitter: @diananapoles
*Texto escrito el 5 de enero de 2017.