Cultura pa’ la banda

Columna de opinión

Diana Nápoles
4 min readMar 21, 2017

Por: Diana Leticia Nápoles.

Es una tarde nublada, de esas que casi nunca aparecen por acá, el cielo amenaza con una lluvia repentina que bien podría ser una breve “chispeada” o un chaparrón a punto de caernos encima.

Veo entrar a Eduardo Valenzuela, mejor conocido como Guayo, caricaturista en diarios locales desde hace 6 años, artista visual y profesor de talleres culturales como pintura, dibujo y fotoperiodismo.

Eduardo empezó a trabajar en Casa Puente, una dependencia del DIF dedicada a trabajar con niños de la calle y menores en rehabilitación.

-Eduardo, ¿cuándo comenzaste a dar clases?

-Durante la administración pasada, la Dirección de Cultura me envió a trabajar en varias colonias marginadas, entre ellas el Cerro de la Cruz, Laguna norte, Laguna sur y Luis Donaldo Colosio -dice con la mirada tranquila.

Eduardo trabaja con niños de entre 5 y 15 años. Una experiencia particular fue el taller de fotoperiodismo, “Andábamos arriba del cerro tomando fotos de lo que nos parecía interesante, fue un proyecto que nos incluía a todos”, recuerda.

“Veo muchos descuidos educativos en el entorno donde viven estos niños, algunos tienden a ser agresivos, aunque no todos. Es un ambiente que refleja carencias, pero también veo que son personas muy receptivas; llevo siete años trabajando en esta área”, comenta.

Cuando Eduardo llegó a las faldas del cerro no se imaginó que formaría amistades tan buenas. “Me he ganado el respeto de los habitantes y los he respetado también. Al inicio tenía un poco de miedo, pero afortunadamente no me ha pasado nada”, relata.

A Guayo le da gusto encontrarse en la calle con sus ex alumnos y escucharlos decir: “Profe, me acuerdo mucho de cuando fuimos al museo”, porque se da cuenta de lo significativas que resultaron esas pequeñas experiencias. Igualmente, se alegra al darse cuenta de que siguen involucrados en otras actividades culturales.

De repente, comienza a caer una lluvia liviana que va mojando las calles, pero el Sol no ha terminado de irse. Eduardo cree que acercar a los niños a la cultura equivale a incidir de manera positiva en sus actitudes, pero al mismo tiempo se da cuenta de que, si esa inversión no se realiza a largo plazo, el esfuerzo de acompañarlos durante uno o dos años no es suficiente. “Para influir en sus decisiones, tenemos que acompañarlos durante todo su período educativo”, expresa.

“Lamentablemente, los niños más necesitados son los que primero se van, o los que empiezan a apartarse del grupo. Hacen falta más iniciativas ciudadanas; estamos enfrentando situaciones inéditas que nos están haciendo tomar consciencia de que para obtener los resultados que deseamos, debemos trabajar más duro”, explica.

Eduardo recuerda con alegría el día en que llevó a los niños de visita a las dunas de Bilbao, donde presenciaron la llegada del río, “Nos tocó ver las dunas con agua, los niños se divirtieron muchísimo”. Otras veces los lleva de visita a algún museo o les presenta películas y cortometrajes. “Creo que esa es la forma en que podemos acompañarlos en su educación”, comparte.

Para Eduardo la cultura es educación, y al brindar a las personas herramientas intelectuales, sensitivas y emocionales las hacemos capaces de reflexionar sobre su futuro. “Si no le das la alternativa de aprender a tocar un instrumento o de adquirir alguna habilidad artística, sus opciones van a ser muy limitadas; sin embargo, no se trata de llevarlos una vez al museo sino de seguir insistiendo, para que el día en que tengan que decidir entre irse a una cantina o visitar una exposición, elijan la mejor opción”, argumenta.

Guayo participó en el Observatorio Infantil “Wacha mi barrio”, durante el período 2008–2010. Este proyecto busca ver qué tan aplicables son los derechos de los infantes en Torreón, según la declaración de la ONU.

Actualmente, trabaja en el Museo del Algodón con un grupo de seis adolescentes. “Estamos desarrollando un cómic que se llama ‘Lolito Santoyo ya no tira barrio’, donde se narra la historia de un niño que decide dejar de andar en malos pasos cuando se enamora de una niña buena. El trabajo estará listo en julio, y después yo me encargaría de buscar la forma de publicarlo”, expone.

Guayo comenta que a pesar de que hay talento, el entorno en estas colonias es adverso. “Tengo un alumno que vive en el Cerro de la Cruz y quiere aprender a tocar música clásica, pero su familia no cuenta con los recursos ni la visión que impulsaría al joven a lograr su meta. Aunque yo le digo que le eche ganas”.

Guayo invita a los adolescentes de 12 años en adelante a participar en la elaboración del cómic, los sábados de 11 a 2 pm, en el Museo del Algodón, ubicado en avenida Juárez 1760, sector Alianza de Torreón. Los interesados pueden comunicarse al tel. 716–36–79.

“Ahí la llevamos”, dice mientras sus dedos trazan dibujos en la mesa. Afuera, dejó de llover.

Twitter: @diananapoles

Texto publicado en la sección La Laguna del periódico El Siglo de Torreón el 17 de mayo de 2013 en la segunda edición del espacio universitario Jóvenes columnistas.

Enlace a publicación: https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/871344.cultura-pa-la-banda.html

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Written by Diana Nápoles

Comunicóloga, lectora y cronista en entrenamiento

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