El jardín de mi abuela
Relato
Por: Diana Leticia Nápoles
Fui una niña criada por abuelas. Unas épocas con una, unos años con otra. Mi educación pasó por muchas manos. Me gustaba estar en el jardín de mi abuela materna. Era enorme, estaba lleno de flores y había árboles; un limón, una higuera (que yo siempre creí que era un nogal), un guayabo y otros más.
Cualquier hora del día era perfecta para estar en el jardín. Pero lo más emocionante eran los tesoros escondidos. En uno de los muros alguien había hecho un hueco del tamaño de una pelota, entonces yo siempre iba para ver qué podía encontrar por ahí; a veces papelitos, a veces fichas o envolturas viejas, otras era yo misma quien depositaba alguna reliquia en el hueco, con la ilusión de olvidar que lo había hecho para volver días después y encontrarme con la sorpresa de aquel tesoro.
Sin embargo, el jardín de mi abuela ya era un tesoro en sí mismo, que no requería de mis objetos para tener un valor descomunal.
*Escrito en julio de 2013.