El piano, un sello de familia
Entrevista al pianista lagunero Carlos Ramos
Por: Diana Leticia Nápoles
Sus padres eran pianistas. Nació en una familia donde aprender a tocar este instrumento se convirtió en un sello, que posteriormente marcaría el rumbo de su vida. Carlos Ramos, es un pianista gomezpalatino que desde los cuatro años comenzó a entrenarse en este oficio. “Mi papá era mecánico ferrocarrilero, tenía las manos llenos de callos y tocaba el piano. Antes de casarse, mi mamá cantaba en la hora de los aficionados, que era un programa que se transmitía en la XEDN”.
Cuando sus padres se casaron, los médicos les diagnosticaron que no podrían tener familia, pero después de ocho años nació la primera de seis hijos. “Durante esos ocho años mi madre estuvo estudiando piano, sin abandonar la idea de que si llegaba a ser madre, le enseñaría a tocar este instrumento a sus hijos”.
Y así fue como desde la infancia, los seis hermanos se iniciaron en el arte de interpretar las notas musicales en el piano. “Al final yo fui el único arriesgado de la familia que decidió dedicarse a la música. Fui valiente porque la fama no va con el dinero”.
A los ocho años, Carlos comenzó a trabajar con su padre. Los domingos, iban juntos a tocar en el restaurante del Campestre, de Gómez Palacio. El pianista comenta que causaba simpatía entre los asistentes ver a un niño de ocho años tocando melodías antiguas con su papá. “Tocábamos canciones de Agustín Lara o de Gonzalo Curiel. A mi padre le decían: ‘Este chiquillo va a salir bueno’, y él se sentía muy orgulloso de sus hijos. Fueron grandes momentos de felicidad que no cambiaría por nada”, declara.
Carlos Ramos dice que a pesar de que durante su niñez había carencias económicas en su casa, él y sus hermanos no se daban cuenta. Además, narra que por las tardes sus padres se sentaban frente al piano a tocar, mientras su madre cantaba, y todos se acomodaban alrededor de aquel dueto para disfrutar de su música.
“Yo fui la oveja negra de la familia, desde chiquito me dediqué a la música y de eso vivo. Ha sido muy difícil, a veces la música es muy ingrata. Hay quienes creen que uno debería dedicarse a otra cosa para poder vivir”.
Carlos Ramos ha participado en conciertos en colaboración con la Orquesta Vivaldi, así como con distintas “Big Bands”; además, fue director de la primera orquesta de jazz contemporáneo de Torreón, Jazz Tiempo. En 2007, esta agrupación participó en el Festival Internacional de las Artes de Coahuila, donde tocaron obra de autores como Cri-Cri, entre otros. “En aquel entonces queríamos ser la contraparte de la Camerata. Traíamos en mente la fundación de una escuela de música popular contemporánea”.
SER AUTODIDACTA
El pianista cuenta que cuando su madre lo ponía a leer partituras, él prefería imitar los movimiento que la veía hacer con las manos. “Ella leía las partituras y cuando terminaba de hacer el ejercicio, yo me sentaba y lo tocaba igual, porque estaba imitando los movimientos que había visto. Recuerdo que le decía a mi papá: ‘Mira, el niño ya está leyendo’, y nada. Yo estaba imitando lo que veía. Así me enseñé. Mi padre también era lírico”.
El pianista confiesa que sí aprendió a tocar algunas canciones con nota, “Era mitad y mitad, pero yo era muy flojo para eso”. A los siete años empezó a sacar melodías de los discos de acetato con una consola de 16 revoluciones. A los siete años, tocaba piezas de oído porque su papá lo había enseñado, y a los nueve o diez años ya era capaz de sacar en el piano las canciones que más le gustaban.
“Agarraba la aguja de 16 revoluciones y como se oía muy lento tenía tiempo para buscar el tono en el piano. Luego, la ponía en 33, y ya sabía que en la revolución normal la canción estaba en cierta área del piano. Era un borlote tremendo”.
De la misma forma, Carlos comenta que durante sus vacaciones escolares podía permanecer todo el día sentado en el piano sacando alguna canción.
El artista realizó sus estudios de educación básica y media en el Instituto 18 de Marzo, sin dejar nunca la música. También se dedicó a las ventas. “Andaba vendiendo casa por casa la Enciclopedia Británica, para sacar adelante a mi familia”. El pianista explica que aunque ha tenido diversas ocupaciones, la música siempre ha sido lo suyo. “Es lo que amo”.
Los géneros a los que ha dado una mayor preferencia han sido el jazz y la música popular contemporánea. “La música es mi vida, mi motor, mi compañera y amiga, con la que me he desvelado para divertir a los demás”. Respecto a otros géneros como la música clásica, Carlos expresa: “Amo la libertad y siento que la música clásica te limita, porque forzosamente tienes que tocarla con todas las notas que lleva, porque así la escribió Beethoven”.
En su opinión, el jazz es el padre de la música popular contemporánea. “Tú oyes a Jack Lucien, y es baja en jazz”. Asimismo, comenta que a veces la gente etiqueta al jazz como un género elitista, o que no se entiende, pero también explica que hay distintos tipos de jazz. “Se puede hacer un bolero en jazz, o también la música clásica, todo. A mucha gente le gusta cuando toco un vals ‘jazzeado’, por ejemplo”.
SUS PRODUCCIONES
Carlos ha grabado cinco discos, dos de ellos en los años setenta. Tres como solista y dos en colaboración con otros músicos. “El primero fue romántico”. Por ahora, está ahorrando para realizar su siguiente producción.
El pianista dice que cuando alguien toca de oído se requiere mucha memoria, pero él ha aprendido a asociar sonidos con nombres de personas o números. “Siempre estoy asociando actitudes o personas y así es como me acuerdo de las melodías. Puedo tocar muchas versiones distintas de la misma canción una y otra vez, las veces que sea necesario”.
Un músico lagunero que cree que la persistencia y la tenacidad muchas veces suplen al talento.
“En algunas fiestas me ha pasado que llegan niños y yo me pongo a tocarles canciones de Cri-Cri. Una vez, un niño me dijo: ‘Con ésa te sacaste un diez’; después, le toqué otra y me dijo: ‘No, con ésa un doce’, y cuando llegó hasta el mil, me dijo: ‘Nada más no le vayas a decir a nadie, ten, éste es mi domingo, te lo doy’”.
Este tipo de situaciones le producen una gran satisfacción personal, y para él significan que está haciendo las cosas bien. “El hecho de que no lea las notas no es problema, porque lo que importa es el resultado”.
PROYECTOS FUTUROS
En otro punto, Carlos y un grupo de músicos planean fundar una asociación civil que lleve música a la gente de escasos recursos o a quienes no pueden salir por alguna enfermedad. “Queremos llevarles música. Esta idea apenas está naciendo, hace días acabamos de tener la primera junta”.
Desde su perspectiva hacen falta apoyos económicos para los talentos laguneros, como la creación de un programa para enseñar a las personas a tocar diferentes instrumentos musicales, así como la creación de un festival de artistas de La Laguna.
INFLUENCIAS
Sus influencias musicales son: Duke Ellington, Michel Camilo, Herbie Hancock, Hiromi Uehara y Ella Fitzgerald. “Cuando Ella improvisa, parece un sintetizador de lo afinada que es, todas las notas que da son perfectas”, comenta.
Entre sus proyectos actuales se encuentra el de ser maestro de Jazz en el Centro de Estudios Musicales de Torreón, que es dirigido por Francisco Cedillo. Además, Carlos es integrante de la Orquesta Vivaldi, y junto a un grupo de músicos tiene proyectado crear una asociación civil para llevar música a personas de escasos recursos y enfermos.
Su objetivo es seguir difundiendo la música mexicana fusionada con estilos como el clásico y el jazz.
Ha trabajado con laguneros como Rolado Gotés. En una ocasión tocó con Ray Charles Robinson, en el Campestre de Monterrey. En su opinión, la música propicia buenas amistades.
SOBRE CARLOS RAMOS
⇒ ¿Qué estás leyendo? El desafío de cambiar tu vida, de Mirna Pineda.
⇒ ¿Qué sabes cocinar? Lo básico para sobrevivir; sopa de arroz, huevo.
⇒ ¿Pasatiempo favorito? Sacar melodías y estudiar. Algo que sea un reto para mí.
Twitter: @diananapoles
Texto publicado en la sección Cultura del periódico El Siglo de Torreón el 14 de octubre de 2013.
Enlace a publicación: https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/923056.html