El rastro de la memoria: hilo conductor

El esfuerzo de rescate y preservación de nuestra historia nos permite reinterpretar el presente

Diana Nápoles
7 min readDec 7, 2020

Las calles de nuestra ciudad han sido pisadas por millones de personas cuyas historias desconocemos. En cada esquina hubo besos clandestinos de los que jamás tendremos noticia. Vivimos en una colonia o barrio sin imaginar que décadas atrás en ese lugar pudo haber existido un comercio famoso o un personaje de La Laguna cuya vida nos resultaría interesante si la conociéramos.

Estamos más conectados de lo que imaginamos. Si echáramos una mirada al pasado nos daríamos cuenta de que las ciudades de la Comarca Lagunera son un mapa de pistas sobre nuestra historia, sobre los que nos precedieron y el recuento de sus faenas.

Un archivo histórico digital busca poner al alcance de cualquiera la consulta de documentos que dan noticia sobre la vida de nuestros antecesores décadas o siglos atrás. Asimismo, custodia documentos. Ese patrimonio cultural nos ayuda a explicar quiénes somos y de dónde venimos.

El Archivo Histórico Juan Agustín de Espinoza, SJ., (AHJAE) trabaja en el rescate, preservación, organización, catalogación y difusión de todos estos archivos personales, familiares y de empresas e instituciones de la Comarca Lagunera. Desde hace unos meses ya no sólo es posible consultarlo de manera presencial, sino que la versión digital se suma a su propuesta para ser leída desde cualquier parte del mundo.

1932

En febrero de 1932 se comenzó un trabajo regular consistente en la reparación de una casa habitación en avenida Juárez y calle González Ortega, esquina sureste, propiedad del señor Pedro Franco Ugarte, agricultor, quien la iba a reparar, ya que se la acababa de comprar al también agricultor don Lázaro de la Garza.

Era responsable de ese trabajo y a la vez dirigía la gente como maestro mayor el albañil Antonio Salinas, radicado en Gómez Palacio.

Este es el inicio de la crónica escrita por Carlos G. Monsiváis, en cuya síntesis Laura Orellana Trinidad, Doctora en Historia, nos cuenta que el libro tuvo como objetivo dejar constancia de la lucha de clases en la Comarca Lagunera, así como de la fundación, crecimiento, desarrollo y disolución del Sindicato Gremial de Albañiles y Ayudantes de la ciudad de Torreón, al cual perteneció su autor.

El título del libro es La lucha de clases en la Comarca Lagunera 1932–1952. En él también se relata la lucha comunista por el poder, ya que Monsiváis formó parte de una célula del Partido Comunista en la Comarca Lagunera. Este fondo documental consta de 96 cuartillas y fue donado por su nieta política.

En la página web del Archivo Histórico de la Ibero Torreón se pueden recorrer con la mirada testamentos, cartas, diarios, escrituras, informes, contratos y fotografías.

En otro apartado de los fondos documentales digitalizados, Ma. Antonia Juy relata la historia de su familia desde sus orígenes, en una aldea al sur de China, cerca de Cantón, llamada Toi San, en la que nació Juy Kin Fu, su padre, quien emigró a México siendo adolescente para seguir a sus hermanos José y Alberto que se encontraban en Torreón. La narración abarca a las familias Juy Báez y Juy Yeung (y sus descendientes), hasta 1995.

Volviendo a las Raíces

La historia de la familia Juy se remonta al año 1898, cuando en una aldea al sur de China, cerca de Cantón, llamada Toi San vio por primera vez la luz un niño al que le pusieron Juy Kin Fu. Su papá fue médico y su mamá había muerto, por lo que al llegar a la adolescencia pensó en venir a América a seguir a sus hermanos José y Alberto que ya radicaban en la ciudad de Torreón, pues había corrido el rumor de que estaba en apogeo la región algodonera y que empezaba a crecer la ciudad por las oportunidades de trabajo que se ofrecían.

¿Qué motivos los impulsó a dejar su tierra natal? Tal vez, la sed de aventuras, mejorar su situación de vida o ideales de juventud les motivó a zurcar los mares con la mente fija en la tierra mexicana noble y generosa que da cobijo, casa y pan a quien se entrega al trabajo constante. Dejaba la niñez y entraba a la adolescencia en una tierra que rica y pródiga ofrecía abrigo. Y después de 40 días de travesía por barco llegó a las playas de Manzanillo el 1° de mayo de 1913, según consta en su tarjeta de inmigrante, habiendo zarpado del puerto de Hong Kong.

Solamente quienes han experimentado estar en un lugar donde no se pueden comunicar con sus semejantes puede llegar a comprender la odisea de aquel joven que así llegó a tierra mexicana, en la bendita tierra lagunera, en la que ya le esperaba su hermano mayor (10 años mayor que él) quien había recorrido ya el camino y empezaba a abrir brecha en Torreón, estableciendo un negocio de abarrotes situado en la esquina de Juárez y Blanco, llamado “La Vencedora”, que permaneció sirviendo a la comunidad lagunera ininterrumpidamente hasta 1962.

[…]

Durante la Revolución de 1917 el general Francisco Villa a su paso por Torreón solicitó a los hermanos Juy su cooperación de un furgón de maíz para su ejército el cual fue puesto en la estación del ferrocarril a la hora fijada del día convenido.

Propiedad del Fondo Familia Juy del Archivo Histórico Juan Agustín de Espinoza, SJ., (AHJAE) de la Universidad Iberoamericana Torréon.

La memoria siempre es social. Adentrarnos en la historia de otros nos permite poner luz en nuestra propia historia personal, llevándonos a una reinterpretación de quiénes somos, dónde vivimos, además de cómo era y sigue siendo nuestra región. Todo esto nos ofrece la posibilidad de entendernos y reinterpretarnos de manera diferente.

Lupe:

Que en el escabroso camino de la vida,

nunca la punzante ortiga hiera

los albores de su juventud,

son los deseos de esta su amiga

que la aprecia.

Cuencamé, diciembre 12 de 1920.

María Gómez.

Lupe Machado, con Braulio Valadez Machado en su regazo y de pie, a un lado, Pepe Sierra. Al reverso dice, sin comas: “Lupe Machado en brazos Braulio Valadez Machado de pie Pepe Sierra. Ejido Albia, 1933”.

Imaginar el mundo antes de que estuviéramos en él es más sencillo cuando podemos tener acceso a la memoria de las personas que lo habitaron. Cada archivo es la pequeña huella de una vida, de un momento fugaz que tras desvanecerse en el cúmulo de los días, dejó un testimonio de aquella voluntad, intención, acción o deseo.

La idea de digitalizar el archivo histórico de la Ibero Torreón nació en una reunión donde se hablaba acerca del software que se utilizaba en el archivo histórico de Saltillo. La profesora Laura Orellana recuerda que en esa charla, una de sus compañeras les contó que encontró una especie de telegrama entre sus archivos familiares que decía “Me van a fusilar. Lágrimas”, lo cual desató en ella la necesidad de saber quién fue el autor de aquel mensaje olvidado.

Al navegar en el Archivo Histórico Juan Agustín de Espinoza los lectores podrán encontrar una probadita de varias caras de la historia de LaLaguna. Asimismo, Laura nos invita a indagar en nuestros propios archivos personales para revisar qué información tenemos sobre el pasado de nuestros familiares y conocidos.

Felisa:

El último día que tuve el gusto de estar contigo me dijiste: me es imposible decir que me quiero casar.

Con esto quedan confirmados los temores que desde el principio de nuestras relaciones le he manifestado; además de esto, te pregunté tu opinión acerca de que si iba o no nuevamente el padre, a mi pregunta sólo contestaste con un ademán de completa indiferencia; te seré franco como siempre, jamás me esperaba de ti esto.

Mañana acabaré de cumplir como caballero y con mis juramentos los que veo con respeto incomparable.

Me permito escribirte por correo, creo que no tendrás dificultades en tu familia desde el momento que todo lo saben.

Un desgraciado, quizá por su modo de ser franco y sincero.

Enero 19 de 1914.

Propiedad del Fondo Familia Ceceñas Rivera del Archivo Histórico Juan Agustín de Espinoza, SJ., (AHJAE) de la Universidad Iberoamericana Torréon.

En enero de 1914, José le escribe este manuscrito a Felisa para manifestar su desconcierto y decirle que la libera de su compromiso. Los archivos de la familia Ceceñas Rivera contienen documentos de Concepción Rivera del Razo, de sus padres tíos y primos. En este fondo documental también se encuentra el archivo de Gustavo Ceceñas Ramírez, quien dejó testimonio de su trayectoria laboral en la empresa Ferrocarriles Nacionales de México de 1934 a 1960.

Fotografía de estudio en un plano americano, de José. En la parte posterior dice: “En testimonio del sublime cariño que le profeso, le suplico atentamente me haga favor de aceptar mi humilde efigie. Suyo, José. Irapuato, 16 de noviembre de 1913”.

Durante la década de los ochenta, se vivió de manera nacional una apropiación de lo cultural. Fue en esa década cuando se rehabilitó el Teatro Isauro Martínez, por ejemplo. En 1992 se realizó la convocatoria Papeles de Familia, para reunir en un acervo documental público, los documentos e imágenes que muchos laguneros guardaban como remembranzas de su pasado familiar, lo cual dio lugar a la formación del Acervo Histórico de Testimonios Familiares.

La historia es social, reitera Orellana. Descubrir qué hacían los laguneros en otras épocas y cómo a través de lo que vivieron nos dieron la vida que hoy tenemos, nos ayuda a comprender mejor nuestra actualidad. “Conocer esto me llena de agradecimiento, ya que puedo comprender cómo todo lo que le ocurrió a nuestros antepasados de alguna manera nos sigue afectando en el presente”.

Entre los riesgos de digitalizar documentos históricos está el hecho de que todo en ellos aporta información: el tipo de papel, dónde se imprimió, la portada de los documentos, la pasta, la carpeta que los contiene, el material del que está hecho. Sin embargo, se cuenta con el soporte físico de todos estos documentos.

Finalmente, la Dra. Laura comenta que a través del blog Bitácora del archivo, se facilita la labor del lector al tener acceso a una descripción detallada del tipo de historias que pueden encontrar en el sitio, además de brindarles información de su organización y presentación.

Quienes deseen consultar el archivo pueden acceder a: https://archivohistoricoiberotorreon.com/

*Escrito el 6 de diciembre de 2020.

--

--

Diana Nápoles
Diana Nápoles

Written by Diana Nápoles

Comunicóloga, lectora y cronista en entrenamiento

No responses yet