¿Existe el efecto Mozart?

Conoce la manera en que la música ayuda al desarrollo de tu hijo

Diana Nápoles
4 min readDec 26, 2016

Por: Diana Leticia Nápoles

En 1993, la psicóloga estadounidense Frances Rauscher, publicó un artículo donde explicaba que escuchar las composiciones de este reconocido músico desarrollaba la inteligencia, pero estudios posteriores se han encargado de desmentir este supuesto. La hipótesis surgió tras un experimento con 36 estudiantes, quienes escucharon durante diez minutos la sonata para dos pianos en re mayor K.448, lo cual tenía efectos positivos en pruebas de razonamiento espacio temporal. Sin embargo, el efecto sólo duraba cerca de diez minutos.

Para la psicóloga Graciela de Lara Jaymé, “La hipótesis es que si los bebés escuchan música de Mozart tendrán un incremento en su coeficiente intelectual desde el punto de vista cognitivo, pero ninguna investigación ha podido comprobarlo. No obstante, lo que sí se ha comprobado es que la música tiene algunos efectos muy interesantes en el cerebro”, comenta.

Los psicólogos de la música afirman que somos seres musicales. “Para determinar si algo es innato en el ser humano se han hecho experimentos con recién nacidos. Las pruebas consisten en hacerlos escuchar todo tipo de música, no sólo la clásica, después de lo cual los bebés responden a estos estímulos con gozo, que puede apreciarse a través de los movimientos de placer y relajación que realizan -sobre todo en el rostro- así como por los sonidos que emiten”, explica Graciela.

“También se han hecho investigaciones sobre los efectos de la música en el cerebro, donde a través de resonancias magnéticas se descubrió que cuando la escuchamos, casi todas las zonas del cerebro trabajan, incluso las zonas frontales que son las de la asociación”, señala la psicóloga.

“Cuando se habla de que la música favorece el desarrollo de la inteligencia, a mí me parece que más bien favorece el desarrollo de la inteligencia emocional, porque la música tiene una relación directa con las emociones y eso sí está comprobado. Los seres humanos reaccionamos ante la música y aprendemos a asociar determinados ritmos y melodías con ciertos tipos de emociones. Incluso nuestra voz es música o puede ser música también”, indica la especialista.

“Para un bebé la voz humana es como su eje, porque es lo que ha estado escuchando desde que se formó, y esa voz refleja emociones. Por otro lado, al hablar con un bebé, él no sólo escucha nuestra voz sino que además observa los gestos de nuestro rostro y los va asociando con el tipo de contacto que se establece. Por eso, la vida emocional está tan estrechamente relacionada con la música”, dice Graciela.

En otro punto, es cierto que la música tiene un orden. “Tal vez no aumente nuestro coeficiente intelectual, pero quienes escuchamos música, sobre todo «buena música», -la que tiene orden, estructura y armonía- ayudamos a que nuestro cerebro se estructure. Y la música clásica es una muestra de ese orden”, explica.

“Por otra parte, la importancia no sólo radica en la música, sino en el tipo de experiencias que las personas hayan tenido con ella. Es importante que los niños escuchen todo tipo de ritmos para que eduquen su apreciación. En otros estudios se ha demostrado que la música no sólo va despertando emociones sino que también recuerda las experiencias previas que hemos relacionado con esos sonidos, así como las sensaciones que nos despiertan”, expresa.

Ahora bien, la música cohesiona a las personas y es un factor de integración social. “Cuando escuchamos música, nuestro ánimo cambia y nos ponemos contentos. Pensando en la historia de la humanidad, no ha habido un solo grupo humano que no haya hecho música. Luego viene otra cuestión, que es el movimiento, porque cuando la escuchamos nos movemos”, indica la psicóloga.

“Otros estudios hablan de que al oír un ritmo, se activan las células espejo, que son las neuronas que tienen que ver con la imitación de los movimientos y las expresiones de otras personas, lo cual nos ayuda a generar empatía”, puntualiza. “En lo que respecta al aprendizaje del lenguaje, la música también nos ayuda en este sentido, porque a través de ella experimentamos ritmos, velocidades y tonos. Entonces, el ‘Efecto Mozart’ no está comprobado, pero lo que sí se ha visto es que la música tiene muchos otros efectos positivos”, define.

“Es importante que los niños escuchen todo tipo música para que su oído se vaya educando. Por otra parte, cuando escuchamos música –ondas sonoras sin orden– nuestro cerebro se encarga de organizar esos estímulos, a partir de los cuales va creando ciertos patrones; por ello, para que el cerebro pueda organizar esos sonidos necesita educarse. Escuchar música mejora y amplía el lenguaje y ayuda a que nuestro movimiento sea más fluido”, expresa la psicóloga.

Por último comenta que “La música debe ser parte integral de la vida de una familia, también se debe llevar a los niños a conciertos, platicar con ellos sobre música e invitarlos a que se muevan con ella, no que bailen, porque luego el baile se vuelve rígido y monótono, lo cual rompe con la creatividad e imaginación, más bien se trata de preguntarse ¿qué me dice esta música y cómo puedo moverme?”, finaliza.

Fuente: psicóloga Graciela de Lara Jaymé. Egresada de ISCYTAC. Profesora en el área de humanidades de la Universidad Iberoamericana.

Twitter: @diananapoles

Texto publicado en el suplemento Doctor en casa del periódico El Siglo de Torreón, el 9 de septiembre de 2013.

Enlace a publicación: https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/909900.html

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Written by Diana Nápoles

Comunicóloga, lectora y cronista en entrenamiento

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