Fronteras
Por: Diana L. Nápoles.
¿A cuántas fronteras hemos llegado para volver sin atrevernos a pisarlas? ¿Cuántas hemos cruzado?
Las fronteras delimitan. O invitan a imaginar lo que puede ocurrir tras abandonar la certeza de que estás en un lugar, sabes algunas cosas, conoces algunas personas, funcionas en un espacio, eres parte de un núcleo.
Al otro lado: la osadía. El intersticio del que asoman seres desconocidos, sonidos jamás interpretados por nuestros oídos; el encuentro con nuestra perplejidad.
“Hay libros a los que no hay que atreverse hasta no haber cumplido los cuarenta años. Se corre el riesgo, antes de haber alcanzado esa edad, de desconocer la existencia de grandes fronteras naturales que separan, de persona a persona, de siglo a siglo, la infinita variedad de los seres; o por el contrario, de dar demasiada importancia a las simples divisiones administrativas, a los puestos de aduana, o a las garitas de los guardias”, escribió Marguerite Yourcenar en no recuerdo dónde.
Esas fronteras naturales de las que habla están en más lugares de los que a veces puedo percatarme. Elegí hablar sobre fronteras porque, precisamente, siento que este año pisé y atravesé más de una. No es el cambio de década, no es eso. Hay más. Situaciones que yo entendía de ciertas maneras, opiniones sobre personas y temas, maneras de sentirme respecto de algo. Creo que estoy del otro lado de algunos sitios cuya naturalidad yo veía cierta e inamovible, pero no.
Llegar a ellas no fue siquiera una decisión consciente, sino un camino de descubrimiento involuntario. Avancé por donde pude, di vueltas como un perro persiguiéndose la cola, fui y vine por ahí, me senté. Luego, en algún momento, crucé. No estaba en mis planes: ocurrió.
No tengo la menor idea de qué consecuencias habrá, ni cómo se transformará todo bajo esa nueva luz con que ahora leo el mundo, pero admito que me siento bien en este territorio cuyo mapa se empieza a cartografiar lentamente.
También he estado reflexionando acerca de si la frontera no separa, más bien cose una perspectiva con la anterior para hacer más amplia la comprensión.
Supe que había ocurrido, mi paso por esa intersección, cuando actué como yo sé que no sabía hacerlo.
*Escrito el 1 de diciembre de 2020.