La carta que fue y vino de Berlín

Relato

Diana Nápoles
2 min readOct 10, 2021

Corría el año de 2016. Uno de mis mejores amigos desde los 17 tenía unos meses de haberse ido a Berlín. Sería su primera Navidad lejos de la familia y de su comunidad. Me imaginé la sensación de pasar esas fechas lejos, en un país que recién estás descubriendo.

Tengo una afición por escribir cartas, a mano. Me gusta tomarme un tiempo para echar una que otra frase dedicada a las personas que quiero. Esa Navidad me propuse regalar algunas cartas y por supuesto le dediqué una a Urías.

No recuerdo qué tan anticipadamente puse la carta en la paquetería, pero el envío se fue. Me sentí bien de pensar en su sorpresa cuando la recibiera. La verdad no recuerdo si le avisé que llegaría, pero probablemente sí porque tuve que pedirle su domicilio exacto para los datos del sobre.

Urías no es de cartas, pero era una situación excepcional, supuse que la apreciaría o que al menos al leerla sentiría un fragmento del cariño añejo desde su país. Pues bien: la carta regresó a México sin pasar por sus manos. ¿Cómo? Pues porque los de la paquetería nunca encontraron su departamento.

Tiempo después, cuando la carta regresó a mi casa, me explicó que era complicado saber cómo llegar hasta ese lugar, estaba muy escondido y reburujado dar con él. Aunado a que por lo general mi amigo casi no estaba en casa. Total, nunca la leyó.

La guardé y tampoco abrí el sobre. Lo dejé intacto entre mis papeles. Ayer, viernes 8 de octubre de 2021, le entregué la carta (con el mismo sobre viejo de 2016) en persona. Vino de visita a México después de cuatro años y medio sin estar aquí. La carta sigue sin ser leída. Decidió que la leerá en Navidad, para “cerrar el círculo” y respetar un poco el origen que la hizo existir.

Es una de las cosas más curiosas que me han pasado últimamente. No recuerdo qué escribí en ella, pero seguramente palabras cálidas para tratar de hacer sentir bien a alguien que está viviendo el duelo de mudarse a otro país de buenas a primeras.

Sea como sea, me alegra que la carta haya llegado a su destino. Cuando le entregué el sobre ayer, supe que recordaríamos la anécdota hasta la vejez. Espero seguir escribiéndole cartas a mis amigos y a quienes de alguna manera han sido importantes para mí. Sepan que si tienen una carta mía, son especiales, jajaja. Guárdenla, tal vez alguna vez me gustaría releerla.

*Texto escrito el 9 de octubre de 2021.

Twitter: @diananapoles

--

--

Diana Nápoles
Diana Nápoles

Written by Diana Nápoles

Comunicóloga, lectora y cronista en entrenamiento

No responses yet