La increíble y triste historia de la cándida Lady Profeco y su padre desalmado
Columna de opinión
Por: Diana Leticia Nápoles.
La paciencia es virtud de pocos, para probarlo basta recordar a Andrea, hija del funcionario Humberto Benítez, quien por no conseguir la mesa que quería desató gran polémica nacional sobre el uso de sus influencias.
Una cosa es cierta, la disculpa pública no resuelve la agresión a la sociedad. Según la página de Profeco, los requisitos para denunciar violaciones a las normas oficiales mexicanas deben indicar la relación de los hechos en los que basa la denuncia. En este caso, dudo que el no haber conseguido la mesa que el cliente prefería sea un argumento válido para que su queja sea atendida.
Por otro lado, hay que pensar en la velocidad con que se realizó el procedimiento, pues tan sólo un par de horas después de que Andrea salió del lugar, llegaron inspectores de la Profeco a colocar sellos de clausura. ¿Si un ciudadano de a pie realizara la misma denuncia, obtendría esa inmediatez de atención?
Ahora bien, la lista de irregularidades incluye cuestionamientos acerca del proceso. Su padre dijo: “Ella exageró la situación y las autoridades de la Profeco, que dependen de mí, sobrerreaccionaron indebidamente por tratarse de mi hija”. Pues bien, al “sobrerreaccionar indebidamente”, el servidor está declarando de manera indirecta que los encargados tomaron esa decisión por tratarse de su hija, haciéndonos pensar que frente a otros ciudadanos, la respuesta no hubiera sido esa “sobrerreacción”.
Asimismo, queda exigir el número de folio de la queja presentada por Andrea, pues suponiendo que se cuente con el documento, hay que preguntarnos por qué esa solicitud recibió atención inmediata, si al realizar este tipo de trámites hay que formarse tras las cientos de solicitudes que llegaron antes, ¿no?
Las razones que usaron para clausurar el restaurante fueron que “no había un letrero en el que se explicara el procedimiento de reservación de mesas y el tiempo de espera para acceder a una, además de que vendían mezcal de otros tipos de agaves no autorizados”. Pero, ¿cuántos restaurantes en México cuentan con ese letrero?
Andrea cometió el delito de tráfico de influencias, que “consistente en utilizar la influencia personal en ámbitos de gobierno o conexiones con personas que ejerzan autoridad para obtener favores o tratamiento preferencial”. Hay quienes piensan que el titular de la Profeco debe abandonar su cargo por el hecho de no poder asegurar que sus colaboradores cumplan la ley en lugar de atender las solicitudes de su hija.
Otra pregunta que alguien formuló por ahí: “¿quién autorizó la salida de los comisionados de la Profeco para realizar la clausura del restaurante?”. No es la primera vez que el familiar de algún funcionario hace de las suyas y nos enteramos a través de las redes sociales. Twitter registró 40 mil mensajes refiriéndose a Andrea, además de que Peña Nieto ordenó una investigación formal del caso.
El New York Times asegura que mientras las noticias de los asesinatos son ignoradas de manera cada vez más frecuente, la población prefiere hablar de otros temas. Adjetivos como ‘prepotente, junior, hija de papi’, fueron los que le colgaron a Andrea, con los que la sociedad mexicana denuncia que la clase política actúe en su beneficio, demeritando el cumplimiento de sus verdaderas funciones.
A mí no me consta, pero no creo que ella se haya tomado la molestia de ir a ofrecer una disculpa de manera física ante el personal del restaurante. Una cosa es escribir en Twitter que lo siente mucho y otra es ir a demostrar verdaderamente lo apenada que está.
No se trata de un incidente que ocurre de manera aislada, sino de un rasgo de la cultura de nuestra clase política, donde las influencias mueven el mundo. La moraleja es: hagan sus reservaciones, nos leemos en
Twitter: @diananapoles
Texto publicado en la sección La Laguna del periódico El Siglo de Torreón el 1 de mayo de 2013 en la segunda edición del espacio universitario Jóvenes columnistas.
Enlace a publicación: https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/865821.la-increible-y-triste-historia-de-la-candida-lady-profeco-y-su-padre-desalmado.html