Que comience el concierto
‘La música no quiere admiradores, quiere esclavos’. Ramón Shade Villarreal, Director Artístico de la Camerata de Coahuila
Por: Diana Leticia Nápoles
Tercera llamada. Es hora de salir al escenario. Las luces se suavizan, los músicos esperan. Hay expectativa en el aire. El director sale entre bambalinas mientras los aplausos caen sobre el escenario. Los violinista acomodan su instrumento en el hombro, las cuerdas se preparan y las miradas se concentran en las partituras. El director toma su batuta y da la señal. El concierto ha comenzado.
“Viví en Torreón hasta los 14 años. Mi tía Mercedes fue uno de los personajes que más influyó en mí, pues la veía tocar, era una gran violinista. Además, escuchaba los discos de su estudio, que eran una música muy buena. Otra de las personas que me marcó fue mi primer maestro, Ricardo Zermeño, que aparte de enseñarme a tocar el piano me inculcó el amor por la música, cómo gozarla, ese placer estético que te incita a hacer música”, expresa Ramón Shade, director artístico de la Camerata de Coahuila.
“De niño pertenecí al coro del Instituto Francés de La Laguna, con el que fui a muchas giras como niño cantor. Por el lado de mi madre, también hubo gente muy cercana a la música; ella tocaba el piano y había estudiado con la Señora Arias”, recuerda Shade mientras hace memoria de cuando entró en contacto por primera vez con la música en vivo, en Torreón donde se acercó también a los discos. Una de sus impresiones musicales más fuertes la tuvo al escuchar una grabación de María Callas.
Además de las personas que han marcado su trayectoria, Ramón dice que los lugares también han influido en él. “Quiero mucho al Teatro Degollado por su acústica, como músico llegas a formar parte de esos lugares. Pienso que la música también va haciendo a los teatros, es decir, un recinto no suena igual después de haber tenido a una orquesta tocando en él por algunos años; la música es vibración, la cual va moldeando al teatro, puliendo sus columnas, dándole armonía, lo va estabilizando y creando; no estoy inventando, es algo matemático. Los teatros que tienen música o que tienen una orquesta son mejores, hay algo mágico y matemático en la música “, explica.
El director recuerda a Viena como una cuidad que lo marcó fuertemente, allí vivió nueve años. Desde niño mostró una gran afinidad con la música de Mozart, y poder estudiar en una escuela y una ciudad con toda la tradición de la música mozartiana fue un sueño hecho realidad. El ser admitido, el haber estado en la clase de dirección, como muchos músicos, y entrar en contacto con la tradición de ese ambiente lo marcó profundamente.
Shade dice ver una transformación muy grande en la región, desde que inició la orquesta, una llamita que ha creado un fuego muy interesante, que no sólo ha hecho conciertos sino que ha logrado que la gente se interese por aprender música y tomar clases; ya que hay personas que se están formando en la región, además de un público que crece junto a la orquesta.
ROMPIENDO PARADIGMAS
Generalmente, existe la idea de que no se puede vivir de las artes. En la opinión de Ramón “La gente que tiene la inquietud de aprender música de manera profesional, debe saber que sí hay oportunidades de trabajo; eso me parece importante, porque siempre se ha pensado que la cultura no es un medio del que se pueda vivir dignamente, y ése es uno de los mitos que hemos querido cambiar en Camerata, el hecho de que los músicos tengan una remuneración digna. Incluso, quienes hacen música pueden integrarse a participar con nosotros ya como profesionales”, indica.
“Gente muy cercana a mí, me dice lo orgullosa que se siente de que sus hijos hayan escogido esta carrera, son gente que viene de generaciones que ya han estudiado artes. Pienso que en esta época hacer leyes es más rudo que hacer música. En México, se ha tenido un gran desarrollo desde la época de López Portillo, cuando los sueldos de las orquestas empezaron a mejorar”, dice.
“Aunque, por otra parte, hay una limitante que es el talento. La gente con talento logra desarrollarse y hacer una carrera. Porque las personas no eligen ser pintores o poetas, sino que durante su formación van despertando esas inclinaciones. Si se tiene talento para la música, oído, sentido del ritmo, entre otros elementos, se puede llegar muy lejos”, define.
EL FUTURO
“Ése no me lo planteo, más bien me preocupa el presente, porque no existe nada más. Así como no existe nada aparte del ensayo, existe ese compás en el que estoy y nada más. Si no estoy ahí, íntegro, sin pensar qué va a pasar mañana, no estoy. Claro que tenemos una programación de aquí a 2014, pero cada día tiene su propio esfuerzo y concentración”.
“Cuando esto empezó, yo diseñaba muy mal algunos programas de conciertos, ahora tenemos a un gran equipo que hace todo eso, lo cual me permite dedicarme a lo que me toca, que es hacer música y ver cómo podemos ir desarrollando a nuestro público a través de los conciertos, para que también ellos vayan aprendiendo junto a nosotros. En diez años quiero verme con salud, con mi familia y dirigiendo”, expone.
LA MÚSICA COMO BÁLSAMO
Para el lagunero el ambiente de violencia se dio por una falta de planeación en la estrategia contra esta guerra, alguien que no hizo su trabajo, la sociedad que tampoco cumplió con él; y extraña la época cuando Camerata inició, que no había ese problema en Coahuila.
“Ahora bien, la música es identidad, y la identidad nos ayuda a sobrevivir en este ambiente. Creo que la música puede hacer mucho, pero nosotros no vamos a detener a los criminales, ésa es responsabilidad de las autoridades que elegimos, aunque también nosotros debemos hacer nuestra parte. Pienso que la música es un bálsamo, y prueba de ello es que el público no ha disminuido, aun en los días de mayor violencia la gente sigue yendo a escuchar Camerata, como se dio en otros países donde la gente iba a los conciertos con todo y bombardeos”, explica.
OTROS RITMOS
Además de música de concierto, Ramón tiene otros gustos musicales. dice ser muy ignorante en el otro lado, prácticamente siempre está escuchando música clásica. Unque cuando está de vacaciones, comiendo con sus amigos frente al mar, le gusta escuchar una banda sinaloense o un mariachi, porque esa música forma parte de ese ambiente.
“Algo muy curioso es que cuando escucho música no hago nada más; no como, no tomo, no platico, ni siquiera estoy comiéndome unos cacahuates. Cuando escucho música me gusta estar en esa actividad con todos mis sentidos, concentrado”, confiesa.
“Lo más difícil de dirigir una Camerata, además de las cuestiones técnicas, es que tú puedas dirigirte a ti mismo. Cuando no tienes concentración, te pudiste haber aprendido la obra, dominarla, pero además tienes que lograr que tu atmósfera no esté influida por otros asuntos, y eso es lo más difícil.
“Se trata de estar ahí, concentrado, completo. Es algo así como vaciarte de todo y decir ‘En este momento voy a hacer un ensayo o voy a hacer un concierto’. Muchas veces voy rumbo al teatro y me siento aterrorizado porque no me veo capaz siquiera de agarrar una batuta, pero poco a poco me voy concentrando”.
“¿Cómo puedes animar a los demás a ser alegres con una Oda a la alegría, por ejemplo, cuando tú no estás alegre? Aquí no te están preguntando si tienes ganas o si estás alegre, sino que tienes que hacerlo. No es si estás de ganas o de modo, hay cientos de personas ahí y tienes que hacerlos sentir cosas que a lo mejor tú no traes adentro, ¿cómo le haces? Eso es lo más difícil. Tienes que hacerle creer a los músicos que tú sabes y que lo tienes claro, porque con tus manos vas a hacerlos sacar música, y hacer música es muy difícil”, concluye.
CARRERA Y FORMACIÓN
Inició sus estudios de Piano con Ricardo Zermeño, Composición con Alfredo A. González y Dirección con Manuel de Elías.
De 1973 a 1981 residió en Viena, Austria, donde estudia en la Hochschule Für Musik and Darstellende Kunst (hoy Universität für Musik). En 1980 es el primer mexicano que obtiene el Diploma como Director de Orquesta en la mencionada escuela.
En Austria dirige conciertos con la Nö Tonkünstler Orchester y la Hochschule Symphonie Orchester. Para la temporada 1980–81 es nombrado Director Musical en el Teatro de la Ciudad de St. Pölten. Asimismo, se desempeña como correpetidor en la Ópera de Cámara Vienesa y el Conservatorio Franz Schubert.
SOBRE RAMÓN SHADE
⇒ ¿Qué estás leyendo? El gatopardo, de Giuseppe Tomasi di Lampedusa.
⇒ ¿Qué sabes cocinar? Tagliatelle.
⇒ ¿Sitio web favorito? Un simulador de vuelo, el “flight simulator”.
Twitter: @diananapoles
Texto publicado en la sección Cultura del periódico El Siglo de Torreón el 19 de febrero de 2013.
Enlace a publicación: https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/904065.html