Sergio Gómez, el lagunero que correrá su 30° maratón consecutivo
Crónica deportiva
Por: Diana Leticia Nápoles Alvarado
En 1989 corrió su primer maratón. Ese año se celebró la primera edición del Maratón Lala. “Fue una locura, la noche previa decidimos correrlo. En ese entonces formaba parte de un grupo del pentatlón llamado Los Comandos y era el responsable. Siempre entrenábamos muy fuerte. El primer maratón fue muy especial, nos concentramos en El Cuartel. Un día antes fuimos por los integrantes del grupo a sus casas para ‘acuartelarlos’, así le decíamos a las redadas. Reunimos a los chavos y como ‘castigo’ les dijimos que iban a correr esta carrera”.
Sergio Gómez Campa, corredor lagunero de cincuenta años de edad, relata así el inicio de la que sería su primera experiencia como maratonista. Este domingo 4 de marzo está por correr su treintavo maratón consecutivo. “En el pentatlón –donde inicié a los trece años– nuestra disciplina nos demandaba hacer mucho ejercicio. Obtuvimos varios campeonatos, éramos un equipo muy fuerte. Corrimos ese maratón alrededor de quince muchachos. La noche previa no dormimos, íbamos con la fuerza de la juventud, estábamos muy bien entrenados por la actividad física que hacíamos. En ese entonces tenía dieciocho años”.
Historia y ruta
Desde 1989, el Maratón Lala se celebra cada año recorriendo las principales calles de La Laguna, iniciando en el Parque Industrial en Gómez Palacio, Durango, pasando por Lerdo y terminando en el Bosque Venustiano Carranza en Torreón, Coahuila.
“El recorrido de la primera ruta del maratón tuvo una variante positiva, antes recorríamos lugares que estaban muy solos donde a veces no había ninguna porra. El tramo que me parecía más pesado estaba por la calzada Manuel Ávila Camacho en Torreón, rodeábamos el antiguo Estadio Corona –esa calzada estaba prácticamente sola– e íbamos a dar al Diagonal Reforma. De ahí nos enfilábamos a la Saltillo 400 donde empezaba La Joroba –el famoso kilómetro 28– donde la sufríamos, porque veníamos ya con un recorrido y al llegar a esa pendiente nos pesaba mucho. Para mí ésa era la parte más difícil”.
Sergio comenta que uno de los aspectos positivos que ha notado en la organización del maratón es el concurso de porras. “Tenemos animación prácticamente todo el camino. Hace algún tiempo corrí el Maratón Nova en Monterrey y la calle estaba sola, ni un alma, nada que ver con mi Torreón. Uno no se siente bien, sí es importante el apoyo de la gente”.
Gómez Campa dice que actualmente el Maratón Lala recorre parte de la ciudad de Gómez Palacio a diferencia de los primeros años cuando sólo se recorría el boulevard Miguel Alemán. Otra de las diferencias que ha notado en el paisaje lagunero de los últimos maratones es el cauce del río Nazas. “Se habilitó porque antes era prácticamente pura arena e incluso tenía basura, ahora ya está arreglado, es muy agradable correr por el vado del río. El maratón pasa por el Puente Plata, así como por lugares históricos de La Laguna. Se siente muy padre cuando cruzas a Torreón, gracias a las mejoras del lecho seco del río Nazas”.
Algunos de los lugares que incluye la ruta del maratón son el Parque Morelos, Parque Victoria, Museo Francisco Sarabia, Monumento a los Niños Héroes, Réplica de la Torre Eiffel, Puente Torreón-Gómez Palacio, Monumento “La flor del desierto”, Plaza Mayor, Teatro Nazas, Plaza de Armas Torreón, Club Campestre Torreón, Estadio Revolución y el Bosque Venustiano Carranza.
Una explosión de emociones
Sergio comenta que siempre se ha caracterizado por fijarse retos y el maratón es uno de ellos, el cual considera un deporte extremo. “En el grupo de pentatlón decíamos: ‘vamos a correrlo’, y lo hacíamos. Decíamos ‘machicha el que se raje’, y allá íbamos. Ahora ya muchos abandonaron pero durante varios años el mismo grupo seguía corriendo”.
Gómez Campa considera que el pentatlón es una de las mejores experiencias que ha tenido en su vida. “Hice amistades muy buenas que aún conservo, son amigos para siempre. Durante los primeros maratones nos retábamos unos a otros: ‘a qué no me ganas’. A fin de cuentas todos salimos ganando, hasta ahora ninguno se ha quedado en el camino”.
El corredor explica que cada maratón es una experiencia diferente. “Durante el recorrido vas pensando muchas cosas; situaciones que estás viviendo en ese momento, planes, recuerdos, conclusiones y en el camino vas acumulando lo que sientes. Cuando cruzas la meta vives una explosión de emociones, es algo muy bonito. Sólo el que corre un maratón y llega a la meta lo experimenta; lloras, ríes, gritas, brincas como puedes. En todos los maratones que corro mi familia siempre me espera en la meta”.
“Ahora algunos ya no están, pero cuando llego volteo al lugar donde siempre me esperaban y los veo, eso me da mucha alegría, llegan muchos recuerdos y eso me fortalece porque todos ellos siguen vivos en mi mente y corazón, me los imagino en ese lugar alentándome y echándome porras”.
Hace diez años Sergio perdió a sus abuelos. “Prácticamente mi abuelo fue mi padre, fui criado por él y una mamá luchona. Parte de mi carácter se lo debo a ella, que me inculcó vivir con esfuerzo, lucha y tenacidad. De mi papá aprendí la fuerza, decisión y disciplina. La formación que me dieron es algo que llevo muy dentro de mí”.
Sergio comenta que cuando llega a la meta recuerda que ellos están ahí. “Creo que este maratón va a ser el más especial. En junio de 2017 falleció mi esposa, casi cumplimos 25 años de casados. Desde que éramos novios me acompañaba y animaba en el maratón. Llegó un momento en que ella también empezó a correr, nos casamos, siguió practicando deporte y hasta corrió un maratón. Se las ingeniaba para irse en el carro a mi lado, burlaba a todos los policías y vigilancia. Una vez se atascó con el carro en el vado del río cuando era de arena, todo con el objetivo de ir a encontrarme, esas muestras de apoyo me gustaban mucho”.
Este domingo cuatro de marzo Sergio correrá su treintavo maratón. “Va a ser muy especial porque ese mismo día mi hijo mayor, Kevin, va a cumplir 24 años. En 1994 corrí uno de mis maratones más difíciles. Anteriormente el maratón se hacía en abril, Kevin nació en marzo y todo ese mes fue de desveladas para apoyar a mi esposa con el bebé. Mi preparación para el maratón fue con base en desveladas, ayudando con los biberones, cambiando pañales y bañándolo. Fue un maratón difícil pero decidí correrlo”.
Gómez Campa recuerda que cuando llegó a la meta, cargó a Kevin y le colgó su medalla. “El domingo lo voy a cargar de nuevo y le voy a regalar mi medalla por su cumpleaños. Va a ser un maratón muy especial porque se van a juntar muchas cosas por la situación emocional que estoy viviendo. Sé que mi esposa estará en la meta, ésa será una motivación para poder llegar. Creo que será mi mejor maratón independientemente del tiempo que haga. También estarán mis hijos, compadres, mi cuñada y mi mamá que no se pierde ninguno. Será una gran fiesta”.
Sergio dice que físicamente me siente bien. “Tengo algunas lesiones –no es la primera vez– pero voy a poder manejarlas. A lo largo de los años he aprendido a cuidar mi cuerpo durante el recorrido y eso va a ayudarme”. Hay un canto de Los Comandos que se llama “No desistas”. El corredor lagunero recuerda que este himno lo levantaba, sacando fuerzas de lo más profundo de él para remontar en situaciones adversas.
Cuando vayan mal las cosas / Como a veces suelen ir / Cuando ofrezca tu camino / Sólo cuestas qué subir / Tú precises sonreír / Aun teniendo que llorar / Cuando ya el dolor te agobie / Y no puedas ya seguir / Descansar acaso debes / Pero nunca desistir / Desistir es de cobardes / Y eso yo no quiero ser / Quiero ser de Los Comandos / Y nunca dar marcha atrás / Tras las sombras de la duda / Ya plateadas, ya sombrías / Puede bien surgir la duda / Mas no el fracaso que temías / No te aferres a tu ignorancia / Asegúrate que tan cercano / Puede estar el bien que anhelas / Y que juzgas tan lejano / Lucha pues por más que tengas / En la vida hay que sufrir / Porque la vida no es fácil / Cuando peor las cosas vayan / Más debemos insistir / Yo por eso soy Comando / Y yo siempre lucharé / Seguiré por mi camino / Y mi objetivo lograré.
Esta canción es recordada por Sergio durante los maratones. “Nunca he pensado en desistir durante una carrera, sí llego a caminar en algunos tramos porque tengo que cuidar mi cuerpo y tampoco pienso en ganarle a los kenianos. Mi físico no es el de un corredor sino el de un luchador. En mis primeros maratones corría más fuerte y pesaba menos. Para mí ganar es llegar a la meta, mi principal rival soy yo mismo y tengo que vencerme. Creo que lo principal es llegar bien”.
Sergio ve con gran respeto a las personas de la tercera edad que corren el maratón. “Me quedo admirado, he visto personas con capacidades diferentes (en sillas de ruedas o invidentes) con gran fortaleza. Hay personas de mi edad que logran mejores tiempos yo porque tienen una disciplina muy fuerte. Mi programa de entrenamiento se basa en la resistencia, busco fortalecer y después correr distancia”.
Para el lagunero, los grupos de porras son un elemento fuera de serie en el Maratón Lala. “En Lerdo la gente te levanta el ánimo tremendamente porque son muy intensos con sus porras. Están bien organizados, son familias o grupos de escuelas. Todo Lerdo es un escándalo y una fiesta, se siente muy chido llegar a la plaza, que es el kilómetro diez, ahí vas entero todavía, pero es como si te pusieran un cohete porque te animan muchísimo y le metes turbo”.
El lagunero dice sentirse satisfecho con lo que ha logrado. “Cuando corrí el maratón número veinte dije que sería el último, cuando hice el 21 dije: hasta el 25. Y en el 26 pensé que llegaría hasta el 30. Aunque decía que ahora sí sería el último, en días pasados mi hija me dijo: ‘oye papá, todavía tienes para más’. Tengo 50 años, hay otros dos laguneros que han corrido las 29 ediciones del Maratón Lala, doña Emma Saldaña –de alrededor de sesenta años– y don Pedro Flores –que tiene más de setenta años– y entonces pienso: cómo es posible que vaya a echarme para atrás si apenas tengo cincuenta”.
“Entonces a lo mejor decido fincarme una nueva meta. Si Dios concede y sigo bien de salud probablemente continúe con esta locura. Desde muy chico he competido en todo lo que se ha inventado, hasta en matatena. De niño jugaba béisbol, futbol soccer, futbol americano y durante diez años pertenecí al pentatlón, mis padres siempre me respaldaron”.
Hace diez años Sergio se operó los meniscos de una rodilla y hace dos años los de la otra. “Soy consciente de que tengo que ser cuidadoso con mis rodillas. Definitivamente seguiré en el deporte, también me gusta el ciclismo de montaña, así como ir al cerro y al río. Ojalá pueda hacer otros diez maratones, ya veremos si Dios concede”.
El lagunero comenta que le gusta entrenar en el Cerro de las Noas, en el Bosque Venustiano Carranza y que además él traza sus propias rutas. “Me gusta el recorrido de mi casa al trabajo, son 9.5 kilómetros y algunas veces me voy corriendo como parte de mi entrenamiento. Junto a mi casa hay una maquila, es de un kilómetro de distancia, a veces cuando hay poco tiempo me voy a correr ahí, en Torreón Jardín, o también rumbo a Matamoros. Le varío para no aburrirme”.
Cuando corre, no escucha música. “Más bien canto, llevo la música por dentro, además no me gusta llevar nada en las manos porque no quiero ir cargando. Cuando termina un maratón celebro con mi familia. Al llegar a la meta siempre lloro, es cuando explotas de gusto, todas las emociones contenidas durante el recorrido truenan, es la graduación. Desde que llegas al bosque la piel se te pone chinita y el estruendo de la gente también es tremendo”.
Asimismo, Sergio comenta que siempre le reconforta saber que hay alguien esperándolo en la meta. “Veo a toda la familia. Después nos vamos a la casa, comemos y por la tarde descansamos”. El corredor se considera una persona optimista que contagia su buen humor a quienes lo rodean. “Practicar cualquier deporte te relaja, liberas tensión, te olvidas del trabajo y problemas, eso se refleja en tu calidad de vida. Lo más difícil de un maratón es llegar a tiempo, porque tengo que corretear a mis hijas. Cada año correteaba a mi esposa para que estuviera lista temprano porque debíamos llegar una hora antes a la salida para calentar y estirar”.
El lagunero también ha corrido medios maratones en Monterrey y Saltillo, así como la 24K de Bermejillo a Mapimí. Su mejor tiempo como maratonista es de 3:36 horas, el cual logró a los 21 años en su cuarto maratón. “Me gusta correr solo porque pongo mi ritmo. Para mí una carrera es el momento en el que me encuentro conmigo, platico, planeo, recuerdo, saco conclusiones, soluciones, es decir, es un momento muy íntimo”.
El Maratón Lala es el segundo maratón de mayor participación en México y el más importante a nivel nacional. Cuenta con una participación de alrededor de cinco mil corredores de seis países. “Esta competencia ratificó su estatus como el mejor maratón de México y el más rápido de América Latina”.
“Llevo cuarenta años dedicados al deporte, nunca me arrepentiré de lo que he hecho y vivido. En cada maratón los motivos para correrlo han sido diferentes. Al principio era una competencia con mis amigos, para probarme a mí mismo, otras veces fue para ‘fantochear’ con mi novia, después invité a mi esposa a correr uno y logré que se hiciera corredora. Me gusta ver que mis hijos se interesan por el deporte. Tengo tres hijos, a Kevin le dio por correr un tiempo, a mi hija Esther le gusta nadar y me acaba de pedir una bicicleta, Jazmín, lleva tres años practicando danza folclórica. Ha valido la pena no retirarme de esto y darles el ejemplo. Ojalá en el futuro mis nietos me vean y digan: ‘Ay, mi abuelito está loco’, y pueda contagiarles esta locura. Este maratón se lo quiero dedicar con todo mi corazón a Kevin y a mi esposa (q. e. p. d.), yo sé que ella estará en la meta, no sé qué pasará en la meta, pero algo va a pasar. Estoy muy agradecido, ojalá Dios me permita seguir en esto”, finaliza.
Twitter: @diananapoles