Una vocación para la danza

Entrevista al bailarín y coreógrafo Aarón Rivera

Diana Nápoles
5 min readDec 29, 2016

Por: Diana Leticia Nápoles

A los once años de edad el bailarín lagunero Aarón Rivera asistió como espectador a su primera presentación de danza en el Teatro Mayrán, a cargo de la compañía que dirigía la maestra Magda Murguía. Desde ese momento quedó impactado ante el movimiento de los cuerpos en el escenario y supo que la danza y el arte eran su vocación.

A pesar de ello, no creyó que alguna vez él mismo comenzaría a entrenarse en esta disciplina. “Lo veía como algo lejano”, comenta Aarón Rivera, coreógrafo, bailarín y director artístico de la compañía lagunera Impulso Interno Escénica Contemporánea.

FIGURAS LAGUNERAS

Entre los referentes de danza que ha encontrado en La Laguna, se encuentran figuras como Lourdes Zataráin, quien llegó a Torreón en los años setenta. Después, a finales de esa década, Magda Murguía generó un movimiento artístico que coincidió con una etapa de gran actividad en la Casa de la Cultura de Torreón, donde se organizaban festivales de teatro, encuentros de música y una amplia variedad de talleres encaminados a la formación. “Fue en ese tiempo cuando Magda estableció un grupo de esta disciplina, luego llegó Jaime Hinojosa, quien también comenzó a dar clases en la región”, cuenta.

Por ser una de las primeras profesoras con las que Aarón conoció la danza, recuerda que ella se había formado en la danza clásica, en una academia particular de la Ciudad de México, y que conoció el contemporáneo gracias a algunos cursos impartidos por el Ballet Nacional de México. “Magda dejó el ballet porque conoció este nuevo mundo y se interesó en el contemporáneo”, dice.

En 1981, Murguía trajo a La Laguna a la maestra Christine Dakin, bailarina de la compañía de Martha Graham, quien impartió un taller. Asimismo, en el año 2000, el maestro Ruby Gámez, hizo una invitación a Jeremy Nelson, quien vino a impartir la técnica Release.

En 2010, Aarón Rivera, Christian Leyva y Tania Sánchezviesca, decidieron iniciar un proyecto independiente que surgió ante la necesidad de crear un lugar donde pudieran desarrollar de manera profesional sus inquietudes artísticas, técnicas y creativas, así como la difusión de la danza contemporánea.

Durante este mes, la compañía se encuentra festejando su tercer aniversario con la presencia de la maestra Eva Pardavé, quien estará trabajando con los bailarines, con la intención de renovar y realizar un entrenamiento más profundo.

Además, la compañía ha salido de gira varias ocasiones por el país. Hace unos meses estuvieron en el Foro Los Talleres (Coyoacán), presentando la obra “En el caos no hay error”, del coreógrafo Enrique Alamillo, además de la obra “El silencio se mueve”.

PRIMEROS PASOS

Aarón Rivera narra que comenzó su formación artística en la Casa de la Cultura de Torreón, donde recibió su acercamiento inicial con las artes. Los primeros talleres que tomó fueron los de música y pantomima. “Un día llegaron muchos profesores, entre ellos venía la maestra Claudia Cecilia Alatorre, de Guadalajara, y el maestro Juan Carlos Colombo, de la Ciudad de México; entonces, un amigo y yo nos asomamos al salón, y nos dijeron: ‘¿Ustedes qué? Entren o váyanse’, y entonces entramos”.

Ésa fue la primera clase de teatro que Aarón tomó, después de la cual siguió involucrándose con este arte. Más tarde, de 1986 a 1990, participó en un proyecto dirigido por Rogelio Luévano, en el Teatro Isauro Martínez. “La maestra Magda Murguía trajo un curso impartido por dos profesoras, una de ballet y una de Graham, y ellas me invitaron a irme a entrenar a México. Me dijeron que la carrera de danza era más corta que la de actor, y que podía ‘echarle toda la carne al asador’ a la danza y después continuar con el teatro”, comenta.

Aarón aceptó la propuesta y estuvo un año en la Ciudad de México. Podría decirse que para 2000 ya contaba con una formación sólida en esta disciplina. Su primer contacto con el arte del movimiento, ocurrió en el Teatro Mayrán. Aarón explica que la primera vez que vio una obra de teatro -”La fábrica de los juguetes”, de González Dávila- quedó maravillado. De igual forma ocurrió con la danza, pues al ver bailar al grupo que dirigía Magda Murguía, su impresión fue igual de fuerte. “En aquel entonces José Medrano bailaba con ellos. También estaba Víctor Cortez”.

SU VIDA ARTÍSTICA

La expectativa del coreógrafo es que la danza vaya teniendo un desarrollo sostenido, pues la vida artística de la región tiene ciertas condiciones para que los ciclos se vayan renovando. Al hablar acerca de si realmente es posible vivir de la danza, Aarón afirma que sí. “Doy clases, bailo, compongo, estoy en la compañía dirigiendo, contactando gente, desarrollando proyectos. Además, para mí la creación coreográfica es algo muy importante, porque me lleva a recrear un mundo interno”. Y aunque comenta que no ha sido fácil, dice que ha podido ir desarrollando las condiciones necesarias para seguir creciendo.

“Hay un público que compra funciones y pide clases, el cual ha ido desarrollándose poco a poco”. En la opinión de Aarón, el arte ya no puede ser contemplativo. La danza no puede crearse sólo para presentarse en los teatros, sino que debe volverse una cuestión social. Según el director de Impulso Interno, se debe trabajar en mostrar a la gente que la danza sirve para la vida diaria, no sólo para exhibirla en un escenario.

AMBIENTE FAMILIAR

Cuando Aarón le explicó a sus padres que había decidido ser bailarín y estudiar esta disciplina de manera formal, dice que no hubo entre ellos ninguna discusión. “Mi papá era un poco más rígido que mi mamá, pero ella tenía esta inclinación. Desde niño me inscribió en clases de pintura y folclor; además, ella cantaba y hacía teatro. Entonces, cuando se lo dije fue lo más natural”. El único que opuso cierta resistencia fue su abuelo, quien le decía a sus padres, “¿Cómo va a vivir de eso?, ahí va a andar de payaso”.

PROYECTOS ACTUALES

Actualmente, la compañía trabaja con niñas de entre seis y doce años. La mayoría lleva tres años capacitándose. Durante este mes, la maestra Eva Pardavé, además de trabajar con los bailarines y coreógrafos, entrenará a las niñas. De esta manera, ellas van estableciendo contacto con maestros de experiencia, lo cual enriquece su formación técnica y personal”.

Aarón dice que aunque empezaron a construir este proyecto desde los cimientos, han podido realizar lo que se plantean e ir solventando sus necesidades. “Eso es lo que le va dando sustento al trabajo. Además, hemos tenido presencia en todos los teatros de la región, junto a las niñas que entrenamos”.

Twitter: @diananapoles

Texto publicado en la sección Cultura del periódico El Siglo de Torreón el 16 de septiembre de 2013.

Enlace a publicación: https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/913834.html

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Written by Diana Nápoles

Comunicóloga, lectora y cronista en entrenamiento

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